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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
Sección:
Noticias
El “animal” de la foto se llama Tyrone Spellman . Presuntamente, ha matado a su hija de tan solo 17 meses de edad. Los sucesos ocurrieron hace unos días en Filadelfia cuando Spellman jugaba a la consola. La niña golpeó los cables sin querer y dejó el aparato sin corriente. El padre, enfadado, asestó dos golpes en la cabeza de la pequeña. La lanzó a una silla, donde quedó inmóvil. Al ver que no respiraba, él mismo avisó a los servicios de emergencia. La llevaron al hospital pero no consiguió sobrevivir a las heridas. Spellman ha sido acusado de asesinato, de poner el peligro el bienestar de un menor y de posesión de un instrumento para el crimen. Las organizaciones contra los videojuegos, seguro, que aprovecharán el suceso para esgrimir el mismo argumento de siempre: que los videojuegos generan violencia. Una persona que es capaz de matar a su propia hija no tiene un problema porque juegue a los videojuegos. Su daño debe ser mucho más profundo y complejo que una simple partida a medias. A todos nos ha pasado eso alguna vez. Molesta, pero no es para liarse a golpes… Vía Kotaku Artículos relacionados: Ingresan a un chico por adicción a los videojuegos |
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